El sector inmobiliario en Yucatán está atravesando una etapa de transformación estructural que lo posiciona como uno de los motores más robustos de la economía estatal, según Claudia Pérez Aguilar, presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en el estado. De acuerdo con el más reciente informe de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF), el valor de la vivienda en Yucatán reportó un incremento del 10.6% al iniciar 2026, superando el promedio nacional y consolidando a la entidad como el refugio de valor más sólido en el sureste mexicano. Esta tendencia, subraya Pérez Aguilar, refleja la confianza de las familias y los inversionistas locales y foráneos, además de ratificar la protección y crecimiento del patrimonio de quienes han apostado por el estado. No obstante, advierte que el actual liderazgo de Mérida como centro de desarrollo inmobiliario exige una visión de largo plazo para garantizar un crecimiento equilibrado y sostenible.
La presidenta de la AMPI enfatiza que la colaboración estrecha entre el sector inmobiliario y las autoridades es fundamental para mantener el dinamismo actual, especialmente a través de estrategias que aseguren la disponibilidad de vivienda en todos los segmentos sociales. El objetivo, afirma, debe ser que el crecimiento económico contribuya a una ciudad más compacta, eficiente y accesible. Bajo este enfoque, Yucatán debe aspirar a ser no solo el mejor lugar para invertir, sino también el mejor lugar para vivir, promoviendo un modelo de desarrollo inmobiliario ético, sólido y sostenible. Pérez Aguilar señala que el aumento del 10.6% en el valor de la vivienda supera de manera notable el promedio nacional del 8.7%, colocando a Yucatán en el “top 3” de apreciación nacional y confirmando la solidez del activo inmobiliario ante la volatilidad financiera.
Sin embargo, el crecimiento acelerado también ha traído consigo desafíos importantes, especialmente en la vivienda social. El mayor incremento porcentual se observa precisamente en este segmento, alcanzando el 11% por la escasez crítica de inventario y la falta de oferta nueva, principalmente dentro del Anillo Periférico de Mérida. El encarecimiento del suelo ha generado un déficit de oferta que afecta a familias jóvenes y trabajadores que buscan adquirir su primera vivienda a través de créditos Infonavit, Fovissste o bancarios, obligándolos en muchos casos a unir dos créditos familiares o a desplazarse hacia zonas más alejadas como Cholul y Conkal. Estas zonas, que antes eran consideradas de vivienda de campo, ahora compiten en precio con los sectores más exclusivos de la ciudad, reconfigurando la demografía y la dinámica de la demanda inmobiliaria.
La migración, tanto nacional como internacional, ha sido otro factor clave en la transformación del mercado inmobiliario yucateco. Por un lado, la migración nacional e internacional se ha concentrado en los segmentos medio-residencial y premium, mientras que el mercado local enfrenta crecientes retos por los altos costos de insumos y una oferta insuficiente de desarrollos de interés social cerca de los centros de trabajo. Esto ha provocado un fenómeno de desplazamiento hacia municipios y zonas periféricas. La demanda sostenida generada por la migración, especialmente del norte del país y del extranjero, ha permitido que los precios mantengan un ritmo de crecimiento estable, aunque menor (7.4%), debido a una oferta más competitiva en esos segmentos.
La radiografía presentada por la AMPI revela una segmentación clara en el mercado: el segmento económico-social, con viviendas entre $850,000 y $1,250,000, se concentra en la zona periurbana y municipios conurbados, siendo el más presionado por la escasez de oferta urbana. El segmento medio y medio-alto, que incluye macrodesarrollos y zonas como Las Américas, Santa Fe y Los Héroes, ha experimentado una rápida migración hacia precios más altos, llegando a los $3.5 millones. Este corredor es disputado por la demanda local y foránea, saturando la oferta disponible. Frente a este panorama, Claudia Pérez Aguilar subraya la urgencia de una reconfiguración sostenible y equitativa del desarrollo urbano, insistiendo en que los salarios deben crecer al ritmo del mercado inmobiliario para evitar una mayor brecha de asequibilidad. Concluye que Yucatán se encuentra en una posición óptima para seguir atrayendo inversiones, siempre y cuando se mantenga el compromiso con el desarrollo ético y la profesionalización del sector, garantizando asesoría y seguridad para los compradores.





